La tolerable vía no láctea. Mi experiencia

milk-995051_1280Volvemos a la rutina después de las fiestas navideñas y de muchos días de tos, resfriados, infecciones y demás cosas negativas en forma de virus y bacterias que habían anidado en casa. Ya toca una racha de vacas gordas.

Pues hablando de vacas sacando el tema como quien improvisa un blog quería compartir el porqué no uso ni consumo ya  lácteos

Ya sabéis que este Blog intenta ser un espacio cercano y ameno en el que alguno de los que me leen se pueda sentir identificado, me siento más cómoda de este modo que no transcribiendo información de enciclopedia, pero si necesitáis más información respecto a los temas tratados por aquí no dudéis en escribirme 😉

Dicho esto, prosigo.  Hace 22 años me diagnosticaron intolerancia a la lactosa (“ah ah vale, pensaba que comprabas leche ¿DESNATADA? por moda” me han llegado a dar como contrarespuesta) En ese entonces y en la ciudad donde pasé la mayor parte de mi infancia se sabía poco de eso y de productos sin lactosa ni la sombra así que la santa madre resolvió quitando la leche de mi dieta (yogures consumía muy pocos y los quesos los toleraba bien. Basta. En mi época, en mi contexto y en mi casa no se hacían compras de natas, postres lácteos, petit X, actiX; ni usábamos tantos productos envasados, por lo que ni trazas de lactosa en los embutidos, en pastelería, cremas, pizzas, etc…) #graciasmamá. Hacia la pubertad tuve otro brote fuerte. Si la intolerancia es de tipo secundaria, aunque temporal y curable, puede ser reversible.

Si es un caso leve (intolerancia  secundaria) y no eliminas del todo éste azúcar puedes mantener niveles mínimos de la enzima que favorecerán a su digestión

Echando la vista hacia atrás compruebo que el stress ha sido siempre un factor en contra en mi caso. Mudanzas, escuelas nuevas, viajes y la vuelta al vaso de leche como desayuno. Mismo tratamiento, mismo resultado.pain-1015573_1280

Aún hay pocos estudios que lo confirmen con rotundidad pero se sabe que las personas que toleran la lactosa en pequeñas cantidades y en un momento determinado presentan factores de estrés, el equilibrio de su sistema digestivo se ve alterado e incluso esas pequeñas cantidades de lactosa no son más toleradas.

El año que empecé la universidad tuve mi tercer episiodio-período y allí me quedé intolerante forever (debería crear un hashtag, sería trend topic seguro 😀 ) Son unos 9 años en los que el nivel de (in)tolerancia ha ido fluctuando pero a la vez se ha convertido en la constante de mi vida y como vino para quedarse le hice un sitio especial, porque aunque atea, profeso un mantra, un concepto espiritual, o pura biología para algunos: “Tu cuerpo es sabio, rechaza lo que le es tóxico, sabe lo que necesita en la cantidad adecuada y distingue el momento propicio del que no lo es. Escúchalo” Cada vez estoy más convencida de esto y el tener un cuerpo puro en casa desde hace 15 meses me lo confirma cada día #amordemadrenutricionista

Desde entonces y aprovechando los conocimientos de la carrera empecé a tomar más conciencia de los alimentos que consumía y de los productos que podía o no comprar. Antes siempre había algún amigo o familiar desmemoriado que le echaba bechamel a la lasaña, os guardo un poco cero rencor, de verdad. Ahora los intolerantes a la lactosa lo tienen más fácil con el boom de productos y recetas sin lactosa y con alternativas muy variadas si no se quiere usar lácteos; desde las bebidas vegetales para “sustituir”* la leche, pasando por el queso vegano para dipear o incluso un brownie!! Desde luego no me diréis que esto no simplifica mucho las cosas. Esto o tomarte una píldora de lactasa media hora antes de comidas o bebidas con lácteos. Puestos a elegir… yo voto aprender más.

Y como de aprender se trataba, en el transcurso de estos años, diferentes cocinas, diferentes personas, diferentes libros, una puesta en duda de todo lo aprendido y sobretodo una relación más intuitiva con el propio cuerpo, decidí que no iba a consumir lácteo alguno. Es mi elección personal. No pertenezco a ningún colectivo de dietistas que me obligue a decir ni pautar lo contrario.

screenshotPor suerte, alineación astral o por su insistencia en cortejarme 😉 tuve en casa un aliado, un “antilácteos” convencido (no pelearse en la lista de la compra une mucho a una pareja 🙂 Así como sabemos que no hay ningún alimento imprescindible trato de no demonizar nutricionalmente este producto. Un ejemplo de ello es que después de que nuestro hijo cumpliese el año le ofrecimos leche de vaca y cabra, queso y yogur, sobretodo para ver tolerancia y descartar algún tipo de alergia (a la proteína de leche de vaca, a la caseína…) porque aunque pretendemos criarlo con un alimentación libre de lácteos, “allí fuera” casa de abuelos ñiñiñi, tías golosonas, fiestas infantiles convencionales se podrá encontrar con un panorama diferente al de casa y visto que no se trata de una alergia (aunque lo clasifico personalmente como un producto no muy positivo para la salud) hemos querido ser flexibles en este aspecto con la introducción de este alimento.

ACTUALIZACIÓN DE ESTA ENTRADA DE BLOG A MAYO 2017: SI, probamos, descartamos tolerancias o alergias PERO sigue siendo un producto EXCLUÍDO de nuestra dieta.

Tu cuerpo es sabio, rechaza lo que le es tóxico, sabe lo que necesita en la cantidad adecuada y distingue el momento propicio del que no lo es. Escúchalo.

bottle-green teeee

Así que desde hace unos añitos mi vida láctea va siendo #libredelácteos, y mis desayunos, tentempiés, comidas, meriendas y cenas son más ligeras en cuanto a digestibilidad y se han llenado de alimentos más saludables. El jugo de papaya para desayunar, el batido de plátano con bebida de kamut otro día o como les llamamos ahora, el smoothie  de mil cosas para llevar fuera de casa… y ¿qué tal una infusión de toda la vida acompañando unas galletas caseras? Hay vida más allá de la leche! y si se nos acaban las ideas, seguro que internet te sugiere unas cuántas. Hay vida más allá del bocadillo de queso y del yogurt para la merienda del niño y seguro que conoces a un nutricionista que te echa una mano para equilibrar el resto del menú, hay vida más allá de la nata común para tus platos salados, hay bares y restaurantes con diferentes opciones desde la leche sin lactosa para tu capuccino para los que consumen lácteos hasta los establecimientos veganos que tan de moda ahora han hecho un bien a la comunidad #sinlácteos. Al menos así es nuestra vida.

——————————-

* Nutricionalmente hay muchas semejanzas entre la leche de vaca y las bebidas vegetales pero depende de cual consumamos, si es Bio o no y un largo etcétera. En la frase de este post me refiero a una  “sustitución” para quienes tienen la necesidad de seguir tomando un líquido de sabor dulce de color blanco.  Hablaré más detalladamente de las bebidas vegetales vs leche de vaca en otro post.

Actualizado 19 enero 2016

Anuncios

Anímate a comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s